29 de diciembre de 2013

RESEÑA: LA CIUDAD Y LAS ESTRELLAS - Arthur C. Clarke

FICHA

Título: La ciudad y las estrellas
Título original: The city and the stars (1956)
Editorial: Alamut
Colección: Fantástica
Año de publicación: 2013
Traducción: Julián Díez
Portada: Maciej Garbacz
Páginas: 239
Premios: ----
ISBN: 978-84-9889-081-5

VALORACIÓN:  9/10 



OPINIÓN:

     Un clásico en todos los sentidos.
     Clásico por la época en que fue escrita, 1956 en plena Edad de Oro del género.
     Clásico por su autor, el Gran Maestro de la Ciencia Ficción Arthur C. Clarke.
     Clásico la temática, la evolución de la humanidad en un futuro lejano y su encuentro con otras especies.
     Clásico por su estilo, importa más lo que se cuenta que cómo se cuenta.
     En definitiva en clásico de la ciencia ficción.

     Clarke nos narra la historia de la humanidad que, en un remoto futuro, se ha retirado a la Tierra después de haber conquistado las estrellas, por razones que no se llegan a explicar del todo hasta el final. La Tierra se ha convertido en un planeta prácticamente yermo y sus habitantes se encuentran divididos en dos grupos con estilos de vida completamente diferentes. Por un lado los habitantes de Lys y otros poblados, telépatas, con una vida "tradicional" con nacimientos y muertes que ocurren de forma natural; por otro los habitantes de Diaspar, ciudad controlada totalmente por un Ordenador Central que tiene toda la información sobre la ciudad en su Bancos de Memoria y que decide sobre la vida de sus habitantes, cuando nacen, ya adultos, y mueren después de vivir muchos años para volver a nacer en un futuro alcanzando, en la práctica, la inmortalidad.
     Pero para evitar el estancamiento cultural la Ciudad tiene previsto que cada cierto tiempo nazca un "único", no nacido anteriormente. Alvin es un único y, como tal, se encuentra insatisfecho e infeliz con la opresiva y controlada vida de Diaspar. Se plantea averiguar si en realidad, como se dice, los habitantes de Diaspar son los últimos humanos y para ello debe salir de la ciudad venciendo todos los obstáculos y condicionamientos que se lo impiden. Cuando lo consigue entra en contacto con los habitantes de Lys y en compañía de uno de ello, Hilvar, inicia la exploración del planeta que le conducirá más lejos, en todos los sentidos, de lo que pensaba.

     'La ciudad y las estrellas' pertenece a la primera época de Clarke, la considerada más humanista, y es junto a 'El fin de la infancia' la mejor muestra de su hacer en esos momentos. Escrita con su habitual estilo parco y directo, con una trama sencilla y lineal, unos personajes bastante esquemáticos aunque van evolucionando según las necesidades de la historia, puede que en la actualidad parezca un tanto inocente y naíf. Pero su amplitud de miras, la grandeza de sus planteamientos, la brillante especulación científica con numeroso avances ( nanotecnología en la creación de la ciudad, utilización de la realidad virtual en la educación y el ocio, volcado y recuperación de memorias en el Ordenador Central que actúa como una red interconectada, etc ...) hacen de esta novela una lectura estimulante de indispensable lectura.

     (A destacar el epílogo escrito por Julián Ruiz al final de la novela. Magnífico)

CONTRAPORTADA:

     En un remoto futuro, la ciudad de Diaspar acoge a los últimos restos de la humanidad sobre la Tierra. Perseguidos hasta su planeta natal por los misteriosos Invasores que conquistaron el universo, los humanos abandonaron su Imperio Galáctico. Desde entonces, y durante millones de años, Diaspar ha mantenido a sus habitantes sumidos en el grato estupor de una sociedad perfecta.

     Gracias a sus poderosos circuitos de eternidad, la ciudad conserva para siempre todos sus elementos, incluyendo a sus ciudadanos, que emergen completamente adultos de la Sala de Creación, viven vidas plenas que duran siglos, y por fin vuelven a los Bancos de Memoria a esperar su resurrección al cabo de miles de años.

     Pero muy rara vez, en Diaspar nace un ciudadano único, cuya información no consta previamente en la memoria de la ciudad. Nadie sabe por qué aparecen, ni cuál es su función en el sofisticado mecanismo de Diaspar.

     Alvin es uno de estos únicos, y como tal carece de vidas anteriores a las que remitirse. Por eso no le resulta difícil cuestionar la organización social aparentemente perfecta de Diaspar, y especialmente la limitación psicológica que hace que sus habitantes sean incapaces de salir de ella. 

     A pesar de las comodidades que le rodean, Alvin está insatisfecho. Pero pronto encuentra su objetivo: abandonar Diaspar, averiguar si el exterior es tan hostil como dicen, y descubrir si realmente son los últimos humanos sobre la Tierra.

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