2 de enero de 2014

RESEÑA: KRAKEN - China Miéville

FICHA

Título: Kraken
Título original: Kraken (2010)
Editorial: La Factoría de Ideas
Colección: Bonus
Año de publicación: 2013
Traducción: Beatriz Ruiz Jara
Portada: Vincent Chong
Páginas: 446
Premios: Locus (F) 2011
ISBN: 978-84-9018-169-0

VALORACIÓN8/10 

OPINIÓN:

     China Miéville es un gran escritor. Sacar adelante con éxito esta novela tiene mucho mérito, cualquier otro se hubiese perdido por el camino y el resultado final sería un desastre. Pero Miéville lo ha conseguido cuando tenía casi todo en contra: una historia sin demasiado fuste, una trama enloquecida y un tanto surrealista, un personaje central bastante anodino...

     La historia, en sí misma, no tiene misterio: un calamar gigante expuesto en el Museo de Historia Natural de Londres desaparece de forma increíble y una serie de personajes lo buscan por diversos motivos. Pero lo importante en esta novela no es quien ni cómo han robado el calamar, lo importante para el autor es mostrar un Londres mágico, escondido, convertido en el lugar donde se enfrentan la realidad y la magia y en la que lo cotidiano desaparece para dar lugar a lo extraordinario, donde habitan una serie de variopintos y estrafalarios personajes que, en conjunto, componen un mosaico alucinante.

     La trama es bastante surrealista y, por momentos, difícil de seguir. Roza continuamente el absurdo, la parodia, y únicamente la habilidad del autor consigue no caer en ellos. Complicada y retorcida, el lector se siente a veces perdido y, como el protagonista, tiene que dejarse llevar por los acontecimientos en espera de conseguir entenderlos. Está contada de tal forma que transmite  la sensación de que cualquier cosa puede pasar en el momento más inesperado creando una continua expectación. Técnicamente no se le puede poner ningún pero, va trazando los diferentes hilos que la componen hasta un final perfectamente cerrado sin dejar cabos sueltos.


   ¿Y los personajes? Increíble la imaginación de Miéville. La galería de personajes que despliega es impresionante. Perfectamente construídos, cada uno con sus propias motivaciones, tratados todos con tal cariño que se hacen entrañables al lector que comprende sus actos, incluso los más ruines,  llegando a empatizar con ellos. El protagonista, Billy Harrow, es el encargado de cuidar al kraken en el museo y cuando éste desaparece se ve envuelto el toda la intriga de su recuperación. Nunca llega a entender muy bien las fuerzas que se mueven a su alrededor y con frecuencia se ve superado por los acontecimientos. A su alrededor van apareciendo los demás personajes, a cada cual más increíble y maravilloso: Dane, el vigilante, miembro de una iglesia de adoradores del kraken y que se convertirá en su guía por la cara oculta de Londres; los increíbles agentes de la UDFS (Unidad contra la Delincuencia Fundamentalista y Sectaria), el inspector Baron, la agente Collingswood con sus poderes psiquicos y su mala leche y el investigador de cultos ocultos Vardy; El Tatuaje, que vive tatuado en la espalda de un portador y que dirige una de las organizaciones que intentan recuperar el kraken; Wati, increíble cabecilla de la más alucinante huelga jamás conocida; Goss y Subby, matones a sueldo temidos por todo el mundo... y muchos más agrupados en sectas, iglesias y organizaciones de lo más variado e increíble.

     Para contar esta historia Miéville utiliza un estilo que hace que la acción avance a buen ritmo, basado sobre todo en los diálogos. Cambia con frecuencia el punto de vista desde el que nos va contando los acontecimientos entre los diferentes  personajes, consiguiendo una variedad que enriquece la historia. Dentro de la absoluta fantasía de la historia nos la cuenta con descripciones de tal realismo que la hacen perfectamente creíble.

     Nos encontramos, por tanto, con una novela que, sin llegar a las excelencias de 'Embassytown' o 'La ciudad y la ciudad', mantiene un alto nivel. Divertida pero no simple, fantástica y al mismo tiempo realista, recargada, compleja, original, ambiciosa en sus planteamientos y a la vez perfectamente resuelta, con una trama en la que nada es lo que parece pero en la que al final todo encaja en su sitio. Miéville se consolida como un escritor fiable, sólido y original, que domina el lenguaje a la perfección y es capaz de hacer viable hasta la más complicada y enrevesada de las historias. En poco tiempo ha conseguido figurar en la lista de los escasos autores de los se espera con expectación su próxima obra.

CONTRAPORTADA

     En lo más remoto del ala de investigación del museo de Historia Natural hay un preciado espécimen, algo único e insólito: un calamar gigante que se conserva en perfecto estado. Pero ¿qué consecuencias acarreará la repentina e inverosímil desaparición del animal?
     Para el conservador del museo, Billy Harrow, será el primer paso de un salto sin red hacia un Londres de cultos enfrentados, magia surrealista, apóstatas y asesinos. La criatura que ha estado custodiando podría ser algo más que una rareza biológica: hay quien asegura que se trata de un dios.

     Un dios que algunos esperan que acabe con el mundo. 

Ilustración completa de Vinvent Chong para la portada 

     China Miéville es uno de los autores más importantes de los últimos años en el ámbito de la literatura anglosajona. 'La estación de la calle Perdido', 'La cicatriz', 'El consejo de hierro' y 'La ciudad y la ciudad' han revolucionado con su estilo provocador el género fantástico actual.

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